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Constitución Política de los Estados Unidos Mexicano de 1917

 

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicano de 1917

Lic. Alma Daniela Pérez Martínez*

México, D.F. a 05 de febrero de 2016

En Querétaro, Estado que ha recibido su legado como “Ciudad de la Paz”, el día de hoy, hace noventa y nueve años, México fue testigo de uno de los actos más prósperos de nuestra historia. Bajo el liderazgo del Presidente Constitucionalista, Venustiano Carranza, se llevó a cabo la promulgación de la Constitución de 1917, documento reflejo de una evolución jurídica, política y social que hacía falta en el país.

La Constitución de 1917 es el resultado de las grandes luchas del pueblo mexicano por alcanzar y reforzar la libertad y la soberanía. La génesis de nuestra Constitución Política se remonta a los ideales adoptados en 1814 por la Constitución de Apatzingán de José María Morelos y Pavón; rompiendo los paradigmas vividos a partir de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos de 1824.

La “Carta Magna”, en ese entonces, dio respuesta a las demandas sociales del pueblo y consolidó bases fuertes para la impartición de una verdadera justicia social. Nuestra gente demandaba educación y les fue reconocida en el artículo tercero constitucional; demandaban el reparto de tierras y fue consagrado en el artículo 27; exigían protección al trabajo y fue contemplada en el artículo 123.

Es cierto, nuestro documento no es perfecto, pero al provenir de un marco de ciencia evolutiva ¿Podría serlo?... Me parece que una de sus grandes virtudes radica en la capacidad de perfeccionamiento que sostiene; aquella capacidad que se ha visto traducida en Reformas pronunciadas durante épocas de cambios profundos.

Porque solamente a través de la elaboración e instrumentación de políticas públicas, estrategias y leyes innovadoras con criterios dirigidos a elevar la calidad de vida y la sustentabilidad, es como todos los que habitamos este país podremos aprovechar de la vocación y potencial productivo del territorio nacional.

En un México tan diverso y poderoso, con gran riqueza en sus recursos humanos y naturales, no es posible que tenga lugar la carencia y la pobreza. En una Nación como la nuestra, no debería de haber espacio para el hambre.

Ante este escenario, muchos de nosotros trabajamos con un ánimo de justicia, porque su llamado exige respuestas inmediatas. La voz del pueblo siempre se ha levantado, pero no siempre hemos sabido escucharla. La gente sigue esperando justicia, y para ser realmente grandes, hay que estar con ellos.

Ya bien lo expresaba un insigne político mexicano, un hombre admirado por muchos de nosotros, Luis Donaldo Colosio Murrieta: “La Ley debe servir para fortalecer nuestra convivencia, no debemos permitir que su aplicación sea motivo de irritación, de desprecio o de intimidaciones para nuestros pueblos

El gran reclamo de México es la democracia. Yo estoy segura que no hay una manera más eficaz de construir una gran Nación que con la voluntad y participación de quienes la integramos. Una voluntad expresada en el trabajo, en la unidad y en la colaboración de sus representantes; expresada en la búsqueda de un México en paz; un México próspero y un México más equitativo… ¡Sigamos haciendo frente a nuestros ideales! 

*Licenciada en Derecho, egresada de la Maestría en Derecho Constitucional y Amparo de la Facultad de Derecho de la Barra Nacional de Abogados.