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La Ley Agraria del 6 de enero de 1915

La Ley Agraria del 6 de enero de 1915

Lic. Alma Daniela Pérez Martínez*

México, D.F. a 06 de enero de 2016.

Hace poco más de un siglo, surgió en nuestro país uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia: la Promulgación de la Ley Agraria de 1915. Y en este momento de reflexión y conmemoración, me parece adecuado replantearnos diversos cuestionamientos, como por ejemplo, ¿cuántos de nosotros hemos visto la realidad del campo?, ¿cuántos conocemos sus necesidades? ¿cuántas veces en la actualidad no ha sido reclamada una justicia completa?

Preguntas como estas, son las que se plantearon intelectuales, militares y políticos justo en aquel momento de lucha, valientes compatriotas como Francisco I. Madero y el Plan de San Luis; la revolución mexicana encausada por Francisco Villa, Carranza y Emiliano Zapata, misma que acabo con la concentración del 97% de la tierra cultivable que recaía solo en 800 hacendados; y Don Luis Cabrera, quien con su ideología de protección al campo, formuló la base de la Ley Agraria promulgada el 6 de enero de 1915 por Venustiano Carranza.

Actores que identificaron claramente que la falta de un cambio al problema de la tenencia de la tierra, reflejaría una injusticia. Y fue así, que millones de campesinos pudieron obtener certeza de la tierra que habitaban, aquella tierra que había sido reprochada desde épocas ancestrales, surgiendo un nuevo modelo que sustituyó a los latifundios por la pequeña propiedad.

A partir de ese momento, campesinos, ejidatarios y comuneros representan en nuestro entorno un actor fundamental para el desarrollo nacional. México cuenta con una profunda vocación agroalimentaria, el 23% de la población nacional vive y depende del medio rural.  

A poco más de un siglo y a pesar de los triunfos conseguidos a través de los años, los ideales de la lucha agraria siguen teniendo enemigos específicos como: la pobreza, el hambre, tierras productivas que carecen de desarrollo y comunidades donde las mujeres llevan el peso de la migración, pero no tienen derecho a participar en la toma de decisiones. Actualmente se estima que de todos los hogares mexicanos, un porcentaje aproximado al 45.9% tienen a una mujer como jefa de familia.

Hoy es nuestra misión potenciar el territorio de una manera una manera más justa y más equitativa; consagrar a la tierra como un elemento que nos une e identifica; trabajar en el desarrollo del campo con un enfoque de integralidad en el crecimiento urbano e identificar las vocaciones de cada región, porque cuando uno crece, crecemos todos como nación.

Los agraristas del siglo XXI tenemos la obligación de dar un nuevo rostro al campo, con una visión y un trabajo que aleje al lamentable rostro acompañado a través de los años. Si, hablo del rosto que mencione líneas antes, ese rostro de pobreza, ese rostro de marginación e inequidad. ¡Luchemos por un campo justo!

Como constitucionalista, estoy segura que hoy el verdadero reconocimiento a la vocación Carrancista, sin duda alguna, es la adecuación de la norma a las evolucionadas necesidades de la población mexicana. Hoy, el mayor tributo que podemos rendir al padre del agrarismo, Don Emiliano Zapata, es trabajar juntos para cerrar brechas de desigualdad y abrir nuevas oportunidades de bienestar y progreso para las mujeres y los hombres trabajadores del campo... “Libertad, Justicia y Ley”.<

*Licenciada en Derecho, egresada de la Maestría en Derecho Constitucional y Amparo de la Facultad de Derecho de la Barra Nacional de Abogados.